Mostrando entradas con la etiqueta Hispanidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Hispanidad. Mostrar todas las entradas

jueves, 18 de febrero de 2016

Refranes de tema religioso


a. Obras

1. Al que madruga, Dios lo ayuda. (Es buen hábito comenzar el día temprano) ---> el refrán opuesto es: No por mucho madrugar amanece más temprano. (No es bueno ser ansioso).

2. Hace más el que Dios ayuda que el que mucho madruga. (No hay que confiar en las propias fuerzas: todo nos viene de Dios).

3. Nadie es profeta en su tierra. (Sobre los frutos del apostolado).

4. Obras son amores y no buenas razones. (El amor se demuestra con obras, no con palabras o ideas).

5. Quien da primero, da dos veces (refrán opuesto a : Quien pega [ofende] primero, pega dos veces. Valor de la iniciativa y de la intención).

6. La caridad bien entendida empieza por casa. (La verdadera caridad se aplica también a quienes están más cerca de nosotros: a propios, antes que a extraños).

7. Cuando la limosna es grande, hasta el santo desconfía. (Hay que desconfiar de la “generosidad” interesada: cuando alguien da, pero para conseguir otra cosa).

8. Desvestir un santo para vestir otro. (Se relaciona con las imágenes de santos que son figuras de vestir. Cuando una persona le quita a alguien para darle a otro, se dice que “desviste un santo para vestir otro”).


San José y el Divino Niño salen en procesión. Imágenes de vestir.


b. Providencia

9. El hombre propone y Dios dispone. (Los anhelos del hombre están subordinados a la voluntad de Dios).

10. Lo que Dios da, para bien será. (Confianza en la Providencia).

11. Tiremos por acá, tiremos por allá; lo que Dios quiera será. (Intentar lograr los objetivos, confiando en la Providencia).

12. Acá y allá, Dios dirá. (La Providencia lo alcanza todo).

13. Cuando Dios cierra una puerta, abre una ventana. (Confianza en la Providencia ante la adversidad).

14. Todos los bienes de Dios nos vienen. (Debemos todo a la Providencia de Dios).

15. Con lluvia y con sol, Dios es el Creador. (Dios es providente, en las buenas y en las malas).

16. Quien en Dios confía, será feliz algún día. (Tarde o temprano, en esta vida o en la otra, la confianza en Dios alcanza el premio).

17. A quien no tiene padre ni madre, Dios le vale. (Confianza en la Providencia, en toda adversidad).

18. No hay mal que por bien no venga. (Confianza en la Providencia, aun en la adversidad).

19. Bien que de Dios no viene se deshace como la nieve. (Desconfianza en las cosas del mundo, cuando no están ordenadas o no son lícitas).


c. Peticiones

20. Lo que Dios no quiere, el santo no puede. (Intercesión de los santos: Dios es quien concede las gracias).

21. Dios me dé morena con gracia y no rubia lacia. (Anhelo basado en un estereotipo cultural. Se pide una mujer sencilla y agraciada, y no una que puede ser bonita, pero sin donaire).

22. Si tu mujer te dice que te eches por un tejado abajo, pídele a Dios que [ella] esté abajo. (Cuando la mujer busca el mal del hombre -”que se arroje del techo”-, irónicamente se espera para ella algo peor).

23. De mujer libre, Dios me libre. (Se pide a Dios que aleje a las mujeres liberales).

24. Al santo que está de moda, van las mujeres todas. (Referido a la devoción “interesada” a los santos de moda).

25. Pide a Dios y a los santos, pero echa abono a tus campos. (Además de rezar, hay que poner los medios para alcanzar las gracias que se piden).

26. A Dios rogando, y con el mazo dando. (La vehemencia y la severidad son lícitas cuando están justificadas).


d. Debilidad y fortaleza

27. Dios aprieta pero no ahoga // Dios aprieta pero no ahorca. (Referido a las pruebas de la vida y a las fuerzas que Dios nos concede para soportarlas). 
 
28. El ocio no queda impune; quien no trabaja, que ayune. (El ocio es origen de vicios. Hay que santificar el tiempo en que no se trabaja).

29. El que no se consuela es porque no quiere. (En la tristeza e incluso en la desolación, siempre cabe un consuelo. Pero hay que cooperar y buscarlo donde conviene hallarlo, no en las criaturas: contemplar el dolor a la luz de la Providencia).

30. Dios perdona al que culpa llora. (Valor del arrepentimiento ante Dios).

31. Cada uno es como Dios lo hizo, y aun peor muchas veces. (El hombre puede empeorar sus condiciones naturales, si no se esfuerza en combatir sus defectos e inclinaciones).

32. Cuando Dios da la llaga, da la medicina. (Santificarse en las pruebas. Dios da las fuerzas).

33. Dios castiga a los malos, aunque no a palos. (Nada queda impune, aunque parezca que los malos triunfan en el mundo).

34. Dios da frío de acuerdo al vestido. (Las pruebas no son superiores a nuestras fuerzas).

35. Hay de todo en la viña del Señor. (Referencia bíblica. Diversidad de la condición humana, incluso entre los fieles).

36. El que a hierro mata, a hierro muere [cita del Evangelio].


e. Tiempo

37. A su tiempo viene lo que Dios envía y quiere. (Los tiempos de Dios no son los nuestros. Dios dispone).

38. A cada santo le llega su día. (Todo lo que tiene que llegar, llega).

39. A cada cerdo le llega su San Martín. (El día de San Martín de Tours es el 11 de noviembre, y coincidía con la temporada de faenar los cerdos. El refrán significa que para cada uno llega lo que tiene que llegar).


San Martín de Tours


40. A comer y a Misa rezada, a la primera llamada. (La Misa rezada es más corta que la Misa cantada. Si se llega tarde unos minutos, el fiel puede perder la Misa por no estar presente para la lectura del Evangelio. Las llamadas se hacían con el campanario y solían ser tres: aproximadamente media hora antes de Misa, unos quince minutos antes y por último, cinco minutos antes de comenzar la Misa. Si uno salía de su casa a la primera llamada, era más probable llegar a tiempo, incluso al Rosario. El refrán se refiere a que hay que asegurarse ir pronto -a la primera llamada- a lo importante y a lo que puede durar poco, para no perdérselo).


f. Vida cotidiana y social

41. Dios los cría y ellos se juntan. (Se refiere a las afinidades entre la gente).

42. Dios los cría y el diablo los amontona. (Se refiere a las afinidades entre la gente y a las malas compañías).

43. El que tiene padrino se bautiza. // El que no tiene padrino no se bautiza. (Se refiere a las situaciones que requieren la ayuda o la intervención de otra persona).

44. El diablo sabe por diablo, pero más sabe por viejo. (La experiencia se adquiere con la edad, y es tan importante como los conocimientos sobre un oficio, por ejemplo).

45. Más sabe el diablo por viejo, que por diablo. (Idem).

46. No se puede repicar y andar en la procesión. (O se toca la campana o se camina en la procesión: no se puede hacer las dos cosas al mismo tiempo ni se puede estar en dos lugares a la vez).


"Iglesia de Santo Domingo. Procesión de Nuestra Señora del Rosario", 1830. Carlos Enrique Pellegrini (Francia, Chambery, 1800 - Argentina, Buenos Aires, 1875. La pintura representa una procesión en Buenos Aires.


47. No se puede estar en Misa y repicando. (Idem).

48. Carita de santo; los hechos, no tanto. (Cuando la buena apariencia es engañosa).

49. El hábito no hace al monje. (La apariencia no garantiza santidad).

50. Cada cual en su casa y Dios en la de todos. (Esta frase se usa cuando hay tumulto o gente discutiendo. Para pacificar, se pide todos que vuelvan a su casa y que “vayan con Dios”. También se usa para dar por terminada una reunión).

miércoles, 14 de enero de 2015

Buscas en Roma a Roma ¡oh peregrino!

A Roma sepultada en sus ruinas

Buscas en Roma a Roma ¡oh peregrino!
y en Roma misma a Roma no la hallas:
cadáver son las que ostentó murallas;
y tumba de sí proprio el Aventino.

Yace donde reinaba el Palatino;
y limadas del tiempo las medallas
más se muestran destrozo a las batallas
de las edades que blasón Latino.

Solo el Tibre quedó, cuya corriente,
si Ciudad la regó, ya sepultura
la llora con funesto son doliente.

¡Oh Roma!, en tu grandeza, en tu hermosura,
huyó lo que era firme, y solamente
lo fugitivo permanece y dura.



En este soneto, Francisco de Quevedo, poeta español del Siglo de Oro, presenta un paisaje desolado. Pocas realidades pueden suscitar con tanta fuerza el desengaño característico de la poesía barroca como la contemplación de las ruinas de la Antigüedad Clásica. Quien busca a Roma ya no la halla. La descripción de Roma es antropomórfica: es un cadáver. Yace, y su suelo hace de tumba y sepultura. Sus murallas son apenas ruinas, despojos (cadáver). La fuerza aniquiladora del tiempo ha limado hasta las medallas; antes que dinero circulante, serían medallas conmemorativas, recuerdo de glorias pasadas, puesto que la referencia al blasón Latino remitiría al escudo de armas de la ciudad.

Hasta Roma fue vencida por el tiempo. La antropomorfización de Roma, presentada como un cadáver, permite establecer un paralelismo entre el destino de las ruinas y el de todos los bienes temporales del hombre. Las ruinas revelan al ser humano la fugacidad del tiempo y su poder aniquilador. Son una advertencia constante sobre la caducidad de lo temporal. 

En el poema se mencionan dos de las siete colinas de la antigua Roma: los montes Aventino y Palatino. El monte Aventino fue un punto estratégico en el control del comercio sobre el río Tíber. El monte Palatino, la más céntrica de las siete colinas de Roma, se sitúa entre lo que fue el Foro Romano y el Circo Máximo. En el Foro Romano se desarrollaban las principales actividades de la vida social: los negocios, la religión, la administración de justicia y la política.

Foro Romano. Al fondo, el monte Palatino. Crédito: Wikipedia

En el primer terceto se menciona el río Tíber (Tibre en el original), elemento dinámico que articula un dramático contraste: de regar la Ciudad, y por lo tanto, ser fuente de vida, pasó a ser llanto, torrente de lágrimas vertido por Roma con funesto son doliente. La escena destaca el dramatismo ya que la descripción es visual, auditiva y anímica (corriente / funesto son doliente), perceptibles en la contemplación de las ruinas.

La referencia al río permite contrastar el estatismo de los cuartetos, y su descripción de la ciudad muerta, con un elemento natural y dinámico. El río recuerda el motivo heraclitiano. En su doctrina del cambio, Heráclito plantea que el río -que no deja de ser el mismo río-, va cambiando. Una parte del río fluye y cambia: la corriente de agua; pero el cauce, que guía el movimiento del agua, es, en comparación con el agua que fluye, permanente, y algunos autores ven en él el logos que todo rige.

Río Tíber (Roma). Crédito: Wikipedia

En el soneto, por un lado la corriente del río ha cambiado: ha pasado de ser agua de riego (fuente de vida) a llanto sobre la sepultura (lágrimas para un muerto). Por otro lado, el motivo del cambio permite articular el terceto final, que expresa, paradojalmente, la huida de lo que era firme y la permanencia de lo fugitivo, figura de la evanescencia típica del barroco y del contraste entre lo efímero y lo perdurable.

Otro contraste, en este caso lingüístico, está dado por el estatismo que sugieren los verbos copulativos ser, yacer y permanecer, aplicados a las ruinas de Roma, y los más claros verbos de acción: buscar, cuyo desencantado sujeto es el peregrino, y huir, acción que corresponde a lo que era firme.

El soneto presenta diversas figuras típicamente barrocas. En principio, el contraste entre la Roma imperial y las ruinas. Varias imágenes representan simbólicamente la vanitas, la vanidad de lo mundano, también característica del barroco. Las ruinas, evidencia de la fugacidad terrena, son un elemento característico en la imaginería vanitativa. También lo es la acumulación de objetos, que las propias ruinas son, al igual que las monedas o medallas, también típicas de las pinturas de vanitas, como puede verse en algunos cuadros de Juan de Valdés Leal o de Antonio de Pereda, entre otros artistas barrocos.

La contemplación de las ruinas de lo que había sido Roma sugiere también el desengaño vital ante la caducidad de lo temporal, motivo característico del barroco. Un peregrino, un hombre concreto es quien contempla las ruinas y asiste al drama de la decadencia romana. La contemplación de las ruinas provoca un profundo desencanto, ya que no era lo que el peregrino esperaba hallar. Es el desencanto del hombre barroco que en vano aspira a encontrar algo perdurable entre las glorias mundanas.

En este soneto se destaca el paso del tiempo como motivo, que en las pinturas de vanitas suele representarse con un reloj de arena. Corresponden al tiempo pasado las referencias a la Roma imperial (ostentó murallas, reinaba el Palatino, regó, huyó lo que era firme) ; y al presente, la referencia a las ruinas (buscas a Roma, no la hallas, cadáver son, yace, se muestran, llora, lo fugitivo permanece y dura).

Acaso la expresión más clara de la fuerza aniquiladora del tiempo se encuentra en el segundo cuarteto, expresada en términos de perdida contienda, en versos unidos por encabalgamiento: “y limadas del tiempo las medallas más se muestran destrozo a las batallas de las edades que blasón Latino”. Las medallas limadas, gastadas, son solo despojos de la gloria mundana. Nada resiste la demoledora y tenaz acción del tiempo.


* * *


Si bien el corpus poético sobre las ruinas comprende diversos períodos de la literatura occidental (Antigüedad, Edad Media, Renacimiento, Barroco, Romanticismo), especialmente desde el Renacimiento la visión de las ruinas atrajo de modo particular la mirada de los artistas.

En 1554 fue publicada una colección de epigramas del escritor italiano renacentista Janus Vitalis; entre ellos se destaca “De Roma”, un poema en latín sobre las ruinas de Roma que influyó en composiciones posteriores. El francés Joachim du Bellay (1522 – 1560), el inglés Edmund Spenser (ca. 1522 – 1599), el español Francisco de Quevedo (1580 – 1645) y el poeta de origen polaco Mikołaj Sęp Szarzyński (ca. 1545 - 1581) entroncan en esta tradición textual, a la que posteriormente se uniría también, entre otros, el español Gabriel Álvarez de Toledo (1662 - 1714). De modo que “Buscas en Roma a Roma ¡oh peregrino!”, de Quevedo, forma parte de una tradición de poemas que comparten la misma temática.


* * *


Las causas de la ruina del Imperio Romano*

En el precio, el favor; y la ventura,
venal; el oro, pálido tirano;
el erario, sacrílego y profano;
con togas, la codicia y la locura.

En delitos, patíbulo la altura:
más suficiente el más soberbio y vano;
en opresión, el sufrimiento humano;
en desprecio, la sciencia y la cordura,

promesas son, ¡oh Roma!, dolorosas
del precipicio y ruina que previenes
a tu Imperio, y sus fuerzas poderosas.

El laurel que te abraza las dos sienes
llama al rayo que evita; y peligrosas
y coronadas por igual las tienes.

* [Francisco de Quevedo, sonetos publicados póstumamente en El Parnaso español (1648)]


En los cuartetos de este soneto de Quevedo predomina la sintaxis enumerativa, como expresión de la acumulación barroca. Los elementos enumerados son las causas de la ruina del Imperio Romano, como lo señala el epígrafe del poema. Los desvalores presentes se oponen a las virtudes pasadas. La codicia, la locura, la soberbia y la vanidad son favorecidas. La sciencia y la cordura son despreciadas. Los delitos merecen reconocimiento y no condena. Los favores, la venalidad, el poder del dinero y el uso profano del erario se han hecho habituales. Los habitantes de Roma, en búsqueda de su grandeza, han traicionado las virtudes de los fundadores. Todo ello anticipa la caída y ruina del imperio. La misma gloria (laurel) que corona a Roma atrae la desgracia, como un rayo fulminante.

Este poema también presenta elementos de la imaginería vanitativa, como el laurel (la gloria), el oro, símbolo de las riquezas, y la propia acumulación, en este caso, figurada por la sintaxis enumerativa.

Aquí se destaca la degradación moral por sobre la caducidad material, en relación con la decadencia de Roma. El paso del tiempo aparece tematizado, pero no retrospectivamente sino prospectivamente. En el presente del poema se describe la degradación moral del imperio, que es una promesa de su ruina futura. Dentro del sistema simbólico vanitativo, el reloj que indicaría el paso del tiempo en el poema señala la corrupción como un proceso en marcha, y se refiere al tiempo veloz en curso.

Sin embargo, lo que atrae la fulminante destrucción a Roma no es en este caso la tenacidad del tiempo, sino la propia corrupción. Mientras que en el primer soneto de Quevedo se destaca la caducidad de la materia y de la gloria mundana, en el segundo lo central es la corrupción moral. En ambos casos está presente la idea de decadencia y desintegración que conduce a la ruina. 

En los dos sonetos encontramos también resonancias de los tópicos literarios tempus fugit (el tiempo huye), contemptu mundi (desprecio del mundo) y ubi sunt (¿dónde están?), que con distintos acentos hacen referencia a la fugacidad de las glorias mundanas.

Por cierto, los dos poemas se refieren al Imperio Romano. Sin embargo, en ellos hay palabras que pueden vincularse también al léxico religioso, como peregrino, sacrílego, profano y soberbio.

El primer poema está dedicado a la propia Roma en ruinas, según se expresa en el epígrafe: A Roma sepultada en sus ruinas; asimismo, se dirige a una segunda persona: “¡oh, peregrino!”. Por un lado, un peregrino es simplemente alguien que anda por tierras extrañas. Pero además, la palabra peregrino tiene otra acepción, según la cual designa a quien por devoción o por voto va a visitar un santuario. El poeta invoca al comienzo al peregrino y le atribuye el punto de vista. En 1617, el propio Quevedo pudo haber sido aquel peregrino, ya que en una misión diplomática visitó la ciudad eterna y contempló sus ruinas.

Quevedo vivió los tiempos de la llamada Contrarreforma, respuesta católica al cisma protestante. Los protestantes cuestionaron las bases de la Fe y el liderazgo romano. Si bien la Iglesia salió fortalecida en lo doctrinal del Concilio de Trento (1545 - 1563), el cisma protestante dejó profundas heridas y constituía una amenaza.
 

* * *


Siglos después, el drama de la decadencia romana, no ya imperial y pagana, sino papal y cristiana cobra renovada actualidad. ¿Asistimos a la ausencia de Roma en la misma Roma? El peregrino no halla aquello que pretendía encontrar: lo que era firme se ha destruido o ha huido. Lo permanente y estable ha pasado a ser el fugitivo deseo de la novedad, la preferencia por la vanidad de lo temporal y mundano. Aquellos elementos firmes y estables, que solían asociarse a la Roma cristiana, lo permanente: la adhesión a la Verdad; y lo trascendente: el anhelo de eternidad, parecen sucumbir en favor de lo transitorio e inmanente. Contemporizar implica acompañar este movimiento.

En Roma confluyen dos tendencias antagónicas: la permanencia y el cambio. Parece predominar el cuestionamiento de la tradición y la ruptura con el pasado. La preferencia por fugitivas novedades, en detrimento de la tradición, pretendidamente obsoleta, caracteriza nuestro tiempo. No sea que esto atraiga la desgracia como un rayo, sobre las sienes de Roma coronadas de laureles.


viernes, 9 de enero de 2015

Llibre Vermell de Montserrat (4)

El cancionero del Llibre Vermell se cierra con “Ad mortem festinamus”, que es la danza de la muerte puesta en música más antigua que se conoce. La danza de la muerte o danza macabra es un género artístico de fines de la Edad Media, difundido en toda Europa por influencia francesa. Desarrollaba el tópico de la muerte igualadora, dado que alcanza a todos los estamentos sociales y a todas las edades. Por tratarse de un diálogo en verso podía teatralizarse, como ocurría, usualmemente, en Semana Santa. Los versos también podían ser ilustrados con grabados.

En la danza macabra, alguien que alegóricamente representaba a la muerte, iba alcanzando uno a uno a todos los presentes para bailar alrededor de una tumba. La muerte recuerda que la vida mundana es perecedera y que todos serán alcanzados por ella; asimismo, a modo de admonición, advierte sobre la necesidad de vivir y morir cristianamente.

Al final de "Ad mortem festinamus" se hace una súplica a la Virgen María para que después de nuestra muerte acuda e interceda como mediadora ante su Hijo: “Alma Virgo virginum in celis coronata apud tuum filium sis nobis advocata. Et post hoc exilium occurrens mediata”. En el manuscrito prosigue el verso “ O mors, quam amara est memoria tua”: Oh muerte, cuán amarga es tu memoria, es decir, qué amargos son los pensamientos de la muerte. A continuación hay una miniatura -la única ilustración de los folios conservados del cancionero- que representa un cadáver dentro de un sepulcro abierto. Concluyen, a modo de letanía, los versos admonitorios dialogados: “Vile cadaver eris” (vil cadáver serás), con diferentes finales.





Ad mortem festinamus (danza)





Ad mortem festinamus peccare desistamus.


Scribere proposui de contemptu mundano ut degentes seculi non mulcentur in vano. Iam est hora surgere a sompno mortis pravo.
 
Vita brevis breviter in brevi finietur; mors venit velociter quae neminem veretur. Omnia mors perimit et nulli miseretur.
 
Ni conversus fueris et sicut puer factus et vitam mutaveris in meliores actus
intrare non poteris regnum Dei beatus.
 
Tuba cum sonuerit dies erit extrema et iudex advenerit vocabit
sempiterna electos in patria prescitos ad inferna.
 
Quam felices fuerint qui cum Christo regnabunt facie ad faciem sic eum adspectabunt. Sanctus Sanctus Dominus Sabaoth conclamabunt.
 
Et quam tristes fuerint qui eterne peribunt. Pene non deficient nec propter has obibunt. Heu, heu, heu miseri numquam inde exibunt.
 
Cuncti reges seculi et in mundo magnates advertant et clerici omnesque potestates fiant velut parvuli dimitant vanitates.
 
Heu fratres karissimi si digne contemplemus passionem Domini amara
et si flemus ut pupillam oculi servabit ne peccemus.
 
Alma Virgo virginum in celis coronata apud tuum filium sis nobis advocata.
Et post hoc exilium occurrens mediata.
 
Vile cadaver eris: Cur non peccare vereris.

Vile cadaver eris: Cur intumescere queris.

Vile cadaver eris: Ut quid peccuniam queris.

Vile cadaver eris: Quid vestes pomposas geris.

Vile cadaver eris: Ut quid honores queris.

Vile cadaver eris: Cur non penitens confiteris.

Vile cadaver eris: Contra proximum non leteris.


* * *

A la muerte nos apresuramos, dejemos de pecar.


Me he propuesto escribir sobre el desprecio mundano
para que este mundo degenerado no pase en vano.
Ya es hora de levantarse del perverso sueño de la muerte.
 
La vida es breve y se acaba aún más brevemente.
La muerte viene veloz y no teme a ninguno.
Aniquila a todos y no tiene misericordia de nadie.
 
Si no te conviertes y no te vuelves como un niño
y no cambias de vida con actos mejores,
no podrás entrar en el bendito Reino de Dios.
 
Cuando suene la trompeta llegará el último día,
y el juez llegará y llamará a los perpetuos elegidos para la eternidad en su patria
y a los proscritos al infierno.


Qué felices serán los que reinarán con Cristo,
cara a cara, así lo contemplarán.
Proclamarán: Santo, Santo Señor, Sabaoth.
 
Y qué tristes estarán los que perezcan eternamente.
No podrán evitar su castigo ni liberarse a ellos mismos.

Ay, ay, ay, malaventurados, nunca saldrán de ahí.
 
Que todos los reyes del mundo juntos, los poderosos de la
tierra y los clérigos y todos los potentados sean advertidos.
Tienen que volverse como niños y renunciar a sus vanidades.
 
Ay, queridos hermanos, si contemplamos dignamente
la amarga pasión del Señor, y si lloramos como la pupila del ojo 
servirá para que no pequemos.
 
Dulce Virgen de las vírgenes, coronada en el cielo, seas nuestra abogada ante tu Hijo. Y después de este exilio terrenal, acude e intercede como mediadora.


Si un vil cadáver serás: ¿Por qué no temes pecar?

Si un vil cadáver serás: ¿Por qué quieres hincharte de orgullo?

Si un vil cadáver serás: ¿Para qué quieres riquezas?

Si un vil cadáver serás: ¿Para qué llevas vestimenta ostentosa?

Si un vil cadáver serás: ¿Para qué quieres honores?

Si un vil cadáver serás: ¿Por qué no confiesas tus arrepentimientos?

Si un vil cadáver serás: No mates a tu prójimo.

Llibre Vermell de Montserrat (3)


Cuncti simus concanentes (danza circular o en ronda)




Cuncti simus concanentes: Ave Maria.
Virgo sola existente en affuit angelus;
Gabriel est appellatus atque missus celitus.
Clara facieque dixit: Ave Maria.
Cuncti simus concanentes: Ave Maria.
Clara facieque dixit, audite, karissimi. 

En concipies, Maria, Ave Maria. 
Cuncti simus concanentes: Ave Maria.
Et concipies, Maria, audite, karissimi.
Pariesque filium, Ave Maria.
Cuncti simus concanentes: Ave Maria.
Pariesque filium, audite karissimi.
Vocabis eum Ihesum Christum.
Cuncti simus concanentes: Ave Maria 


* * *

Cantemos todos juntos: Ave María.
Estando la Virgen sola se presentó un ángel;
Se llamaba Gabriel y era enviado del cielo.
Con radiante rostro dijo: Ave María.
Cantemos todos juntos: Ave María.
Con radiante rostro dijo, oíd queridos.

He aquí que concebirás: Ave María.
Cantemos todos juntos: Ave María.
He aquí que concebirás, oíd queridos.
Y parirás un hijo, Ave María.
Cantemos todos juntos: Ave María.
Y parirás un hijo, Ave María.
Lo llamarás Jesucristo, Ave María.
Cantemos todos juntos: Ave María.



Polorum Regina (danza circular o en ronda)


 
A ball redon


Polorum regina, omnium nostra / Stella matutina, dele scelera


Ante partum virgo Deo gravida / Semper permansisti inviolata /


Et in partu virgo Deo fecunda / Semper permansisti inviolata /


Et post partum virgo mater enixa / Semper permansisti inviolata


* * *


Reina nuestra de todo el orbe, Estrella de la Mañana, redime nuestros pecados.


Virgen que llevabas a Dios antes del parto. Siempre permaneciste inmaculada.


Y durante el parto, ante Dios virgen fecunda siempre permaneciste inmaculada.


Y tras el parto, virgen madre que habías dado a luz, siempre permaneciste inmaculada.

 
Mariam, matrem Virginem (canción polifónica)




Mariam Matrem Virginem attolite / Ihesum Christum extollite concorditer.

Maria seculi asilum defende nos. / Ihesu tutum refugium exaudi nos. / Iam estis nos totaliter diffugium / totum mundi confugium realiter.

Ihesu suprema bonitas verissima. / Maria dulcis pietas gratissima. / Amplissima conformiter sit caritas / ad nos quos pellit vanitas enormiter.

Maria facta saeculis salvatio. / Ihesu damnati hominis redemptio. / Pugnare quem viriliter per famulis / percussus duris iaculis atrociter.
 

* * *

Alabad a María, Madre Virgen. Alabad a Jesucristo con todo vuestro corazón.

María, refugio del mundo, defiéndenos. Jesús, refugio seguro, escúchanos. Ya nos habéis dejado el único verdadero y completo asilo y refugio en el mundo.

Jesús, suprema bondad y verdad. María, dulce piedad, llena de gracia. Mostradnos vuestra gran caridad, porque la vanidad de la vida nos oprime.


María, la salvación del mundo. Jesús, la redención del hombre caído. Luchad animosamente por vuestros siervos, pues son heridos y golpeados dura y cruelmente.



Inperayritz de la ciutat joyosa / Verges ses par misericordiosa (canción polifónica)



Imperayntz de la ciudad joyosa / de paradis ab tot gaug eternal/ neta de crims de virtutz habundosa/ mayres de Dieu per obra divinal/ verges plasen ab fas angelical/ axi com sotz a Dieu molt graciosa / placaus estar als fizels piadosa/ preyan per lor al rey celestial.


Verges ses par misericordiosa. / De vos se tany quens defenatz de mal. / E no siats devas nos endenyosa. / Pels falliments que fem en general. / Mas quens cubratz ab lo manto real. / De pietat pus quen etz cupiosa. / Car totz em faytz davol pasta fangosa. / Per quel fallir es de carn humanal.


Rosa flagran de vera benenanca /fons de merce jamays no defallen / palays d'onor on se fech l'alianca / de deu e d'hom per nostre salvamen / e fo ver Dieus es hom perfetamen / ses defallir en alcuna substanca / e segons hom mori senes dubtanca / e com ver Dieus levech del monimen.


[…]

* * *


Emperatriz de la ciudad jubilosa, del Paraíso en el gozo eterno, llena de virtudes, sin pecado, Madre de Dios por obra divina, Virgen plácida de rostro angelical, así como eres muy agradable a Dios, mira con piedad a tus fieles y ruega por ellos al Rey celestial.


Virgen sin par misericordiosa, es propio de Vos que nos defendáis del mal y que no seáis desdeñosa para con nosotros a causa de los pecados que generalmente cometemos, sino que nos cubráis con vuestro real manto de piedad, puesto que de ella tenéis abundancia, ya que todos estamos hechos de humilde barro, pues el pecar es propio de la carne humana.


Rosa perfumada de la verdadera bienaventuranza, fuente de gracias que nunca falla, palacio de honor donde fue hecha la alianza entre Dios y el hombre para nuestra salvación. Y fue verdadero Dios y asimismo perfecto hombre, sin mácula; y como hombre murió, sin duda, y como verdadero Dios resucitó del sepulcro.

[...]